QUE DEBEMOS SABER SOBRE LA DONACIÓN DE ÓRGANOS

Si bien este no es un tema que conlleve a un gran debate legislativo, en virtud que en nuestro país hace muchos años se encuentra normada la donación de órganos mediante la ley 24.193 sancionada en marzo de 1993, y modificada posteriormente en el año 2006, por la ley 26.066 (conocida como ley del donante presunto). Esta ultima ley ha introducido grandes reformas, favoreciendo enormemente la donación de órganos, pero igualmente, la aplicación de esta norma no es suficiente. Por este motivo, creemos necesario abordar este tema a fin de aportar nuestro pequeño grano de arena. 

 

Es muy común, que en virtud de las particulares circunstancias en el que debemos tomar la decisión, y que podría ser considerada como "mutilar el cuerpo de un ser querido" optemos por decir "NO", dado que la pregunta se formula en el peor momento, cuando nuestro familiar se debate entre la vida y la muerte.

 

 

 

Este artículo, apela a que el lector aborde la donación de órganos dejando de lado el tabú que existe sobre el mismo, con la esperanza de poder contribuir a su conocimiento, desterrando los aspectos oscuros y desconocidos, para poder tomar conciencia sobre un tema tan delicado.

 

A fin de culminar este pequeño prólogo, es importante informar que al día de hoy, en nuestro país siguen existiendo grandes listas de esperas, donde los pacientes que necesitan con urgencia un trasplante, ven deteriorada su salud y calidad de vida, esperanzados con la aparición del órgano que podría, sin más ni menos, salvarles la vida.

 

Que piensan los argentinos sobre la donación de órganos.

 

En el día nacional de la donación de órganos, celebrado el 30 de mayo, se realizó un estudio para conocer que piensan las personas sobre la donación de órganos y cuan comprometidas se encuentran con el tema.

 

La encuesta reveló algunos números interesantes:

 

En una primera aproximación, el 81% de los entrevistados se encontraban a favor de la donación de órganos para trasplantes. Ahora bien, el 65% de los encuestados aseguro que no existe información suficiente sobre el tema y solo un 32% respondieron positivamente a donar un órgano en vida, con la salvedad que evaluaría a quien lo necesite. Pero más alarmante fueron las cifras arrojadas por el INCUCAI, en su relevamiento anual correspondiente al 2016, donde determinó que solo el 40% de los potenciales donadores, eran efectivamente trasplantados.

 

Estos datos muestran que si bien hay gran aceptación sobre la donación, también existe una gran aprehensión a transformarnos en donantes, por lo que todavía hay mucho camino por recorrer.

 

Por otro lado, según un artículo publicado por el diario Clarín en el mes de mayo de 2017, en el año 2016 hubo una reducción del 10% de cirugías de trasplantes, con casi 280 menos que el año anterior, tomando como fuente de información los datos otorgados por el INCUCAI (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante)

 

 

Fuente: Informe INCUCAI

 

¿A qué se debería esta creciente disminución?

 

Como dijimos al principio de este artículo, La donación y el trasplante de órganos y tejidos se rige en Argentina por la Ley 24.193, que desde el 22 de enero de 2006 incorpora las modificaciones introducidas por la Ley 26.066, también conocida como Ley de Donante Presunto.

 

Esta norma establece que toda persona capaz y mayor de 18 años pasa a ser donante de órganos y tejidos tras su fallecimiento, salvo que haya manifestado su oposición. Si tomáramos literalmente la regulación normativa, no deberían existir mas conflictos, ni ausencia de donadores, pero en la practica se aplica de forma muy distinta. Entonces es valido preguntarnos ¿por qué si la ley es tan clara, aun siguen existiendo pocos donadores? la respuesta a este gran interrogante se encuentra en la deficiencia de la ley a la hora de su aplicación practica, porque ante la falta de manifestación expresa sobre el deseo de donar, son los familiares directos quienes deben manifestar nuestra supuesta voluntad de donar o no donar nuestros órganos. Entonces, en el momento de la muerte del paciente, el INCUCAI o el organismo responsable de la ablación, se encuentra obligado a solicitar testimonio a la familia directa respecto a la voluntad que tenia el fallecido de donar sus órganos o tejidos. Por lo tanto, los familiares directos son quienes finalmente dan cuenta de la voluntad sobre la donación, la cual se entiende, debe coincidir con la verdadera voluntad del fenecido. Este es el gran impedimento que tiene la ley, porque si bien cualquiera que lea esta norma creerá que actualmente no existen motivos para que los trasplantes disminuyan, en la práctica nos encontramos con un gran impedimento, LA FAMILIA.

 

Es la percepción que los familiares tengan sobre la donación de órganos, la que en definitiva tiene la última palabra para que la misma se pueda llevar a cabo o no, dado que si el recién fallecido ha omitido prestar consentimiento expreso sobre su voluntad de donar, se transformará en un donante presunto, siendo necesaria la reafirmación familiar de su presunta voluntad. Por este motivo, la causal más fuerte de pérdida de donantes está representada principalmente por la negativa familiar en la donación de los órganos del familiar fallecido.

 

En algún momento de nuestras vidas, seguramente hemos meditado el tema, tomando nuestra postura sobre “donación de órganos” a favor o en contra. Es muy común que una noticia televisiva o un artículo periodístico, se transforme en el disparador que abra el debate sobre este tema, ya sea en una cena o almuerzo familiar, e incluso, en el grupo de amigos, donde dejamos en claro nuestra postura, pero muy pocas veces esta voluntad es realmente respetada por nuestros familiares al momento de tener que firmar los formularios de donación de órganos, oponiéndose en muchos casos, a la verdadera voluntad del fallecido. Ya sea por el momento traumático que se está vivenciando, o por temores infundados, o incluso por falta de información sobre el tema. Lo cierto es, que esta decisión errada, impide a muchas personas que tienen oportunidad de transformarse en receptores del órgano de poder ser trasplantados, y por ende, esa decisión errada solo les esta negando la posibilidad de seguir VIVIENDO.

 

Es importante tener en cuenta que son muy pocas las personas que dejan constancia expresa sobre su voluntad de convertirse en donadores, sumado al momento tan estresante en el que la familia debe decidir sobre dar el visto bueno para que sea posible trasplantar los órganos de su ser querido que se encuentra a punto de fallecer, toda esta situación produce un estado de desolación, una amargura y apatía tal, que termina induciendo a los familiares a tomar una decisión equivocada, incluso, muchas veces, pasando por alto la verdadera voluntad del fallecido, porque en su desesperación intentan no profanar el cuerpo del difunto, creyendo que los procedimientos quirúrgicos de extracción serán tan invasivos que desnaturalizaran a su ser amado.

 

Existen muchos motivos que favorecen la negativa de los familiares a la hora de prestar el consentimiento, en otras palabras, ya dijimos que "todos" somos donadores presuntos, pero son los familiares, en caso que no hayamos dejado constancia escrita, quienes deberán afirmar o explicitar nuestra voluntad sobre la donación, bajo este esquema, podría decirse que son quienes tienen la ultima palabra. Algunos de los factores que suelen generar la negativa familiar, podemos identificarlos como:

  • Desinformación sobre los procedimientos,

  • Mitos que se establecen como verdades absolutas sobre la ablación de órganos.

  • Deficiente comunicación del grupo medico a los familiares encargados de tomar la decisión.

  • Por posturas religiosas.

  • Etc.

Otro motivo por el cual se pierden donantes, muchas veces es por la despreocupación por parte de los operadores de la salud en el tema, ya sea cuerpo médico, enfermeros o técnicos, que no tienen incorporada la preocupación de salvar los órganos, independientemente de la vida del paciente.

 

También existe una gran responsabilidad por parte del Estado, en virtud que no capacita eficientemente al personal de la salud sobre la forma en que deben comunicar a los familiares la posibilidad de la donación, la que debe ser encarada de forma responsable, incorporando concientemente la necesidad de procurar los órganos, tratando el tema claramente, sin transformarlo únicamente en un dialogo técnico, sino también, proporcionando un clima que facilite la órbita emocional y la contención, apelando a la sensibilidad necesaria que poseemos todos los seres humanos, dado el particular momento que estaría transitando la familia, siendo que son ellos quienes explicitaran la presunta voluntad, porque el consentimiento que no se encuentre escrito dependerá en última instancia, como ya hemos mencionado, de la voluntad familiar, pero esta voluntad podrá ser modificada en virtud de una buena comunicación del tema.

 

Según el Dr. Bertolotti (Jefe del Departamento de Trasplantes en Hospital Universitario Fundación Favaloro - ‎Hospital Universitario Fundación Favaloro) el porcentaje de negatividad a la posibilidad de la donación que deben brindar los familiares, generalmente depende de la deficiente comunicación que tienen los profesionales de la salud al dar este tipo de noticias. 

 

¿Cuáles son los principales temores que existen al momento de donar los órganos?

 

  • ¿Qué pasa con el tráfico de órganos?

En virtud de la complejidad de las operaciones de trasplantes, unido al poco tiempo que duran los órganos que serán trasplantados, hace practicamente imposible el tráfico de órganos. Nuestra legislación exige la firma de tres médicos a fin de poder proceder a realizar el certificado de defunción, tras haber certificado dos veces y con un intervalo de seis horas todas las exploraciones necesarias a fin de confirmar el fallecimiento de la persona. Por otra parte, en virtud de la complejidad y del gran número de profesionales necesarios en un operativo de trasplante, sumado a la necesidad de compatibilidad entre donante y receptor, hacen imposible concebir el tráfico de órganos como popularmente se ha inventado. Como ya hemos dicho el INCUCAI ofrece todas las garantías y transparencias para asegurar el acto de la donación.

 

  • Si manifiesto la intención de donar mis órganos, recibiré una atención médica deficiente, sin que los doctores traten de preservar mi vida, porque los órganos están destinados a gente poderosa.

Esta afirmación es un mito ridículo, que no tiene fundamento lógico, no existe un solo caso en todo el mundo donde se haya demostrado que el cuerpo médico ha dejado fallecer a un donante por el solo hecho de procurar los órganos para un receptor ya identificado. El equipo médico que trata de salvar la vida del paciente, no es el mismo equipo que se encargará posteriormente de la ablación de los órganos. Los profesionales de la salud harán todos los esfuerzos para tratar de salvar la vida del paciente, solamente después de agotadas todas las posibilidades, y luego de ser declarado fallecido, se procederá a la donación.

 

  • Al donar los órganos, ¿cambia la apariencia y morfología de la persona fallecida?

Esto no sucede, los órganos se extraen mediante procedimientos quirúrgicos que no alteran el aspecto externo del cuerpo, quienes realizan la extracción lo hacen con suma consideración, profundo respeto y respetando los principios de la bioética.

 

  • Las personas ricas y poderosas que necesiten un órgano, podrán influir para obtener el órgano de mi familiar donante.

Este es otro mito que ha venido torturando a la población en general, sin que exista un solo caso que compruebe estos dichos. El encargado en la Argentina de manejar las listas de espera es el INCUCAI, una entidad mundialmente reconocida y respetada. La posición en la lista de espera nada tiene que ver con la etnia, posición social, edad o ingresos, por el contrario, los órganos serán puestos a disposición de los pacientes, teniendo en cuenta algunos factores como: tipo sanguíneo, la urgencia médica, ubicación geográfica, tamaño del órgano, compatibilidad de los tejidos, etc.

 

Todos estos mitos y miedos deben ser erradicados, dado que el acto de donar, no solo parte de la propia voluntad, sino que como hemos dicho, parte de la información y estado anímico con que cuenten nuestros familiares a la hora de expresar su consentimiento a la donación, en el caso que no se haya hecho expreso el consentimiento.

 

¿Podemos donar órganos en vida?

 

La donación de órganos en vida, se hará únicamente ante una necesidad extrema, frente a la falta de donantes cadavéricos, debiendo existir un vínculo familiar de acuerdo a la legislación vigente. Esta alternativa se refiere únicamente al caso de trasplantes renales y hepáticos. El órgano más común que se dona en vida es el riñón, ya que una persona puede desarrollar una vida normal con un solo riñón en funcionamiento. Parte del hígado también puede ser trasplantado. La donación de órganos entre familiares está permitida exclusivamente cuando se estima que no afectará la salud del donante y existan perspectivas de éxito para el receptor

 

¿Cómo podemos hacer para manifestar nuestra voluntad de ser donantes sin que quede lugar a dudas?

 

En primer lugar, es importante que tratemos el tema con nuestros familiares, dejando en claro cuál es nuestra postura en relación a la donación de órganos y no transformarlo en un tema tabú, ya que nunca sabemos cuándo podremos atravesar una situación tan difícil de tener que tomar la decisión de dar el consentimiento para la donación de órganos de un familiar, o ser quien debe transformarse en donante. En segundo lugar, debemos completar un formulario de adhesión al Registro Nacional de Expresiones de Voluntad para la Donación de Órganos y Tejidos a través de la web del INCUCAI o llamando a una línea telefónica gratuita (0800-555-4628).  Es importante saber, que cuando la persona expresó su voluntad de donar y se anotó en el registro del INCUCAI, disminuye mucho la negativa de los familiares.

 

¿Qué cantidad aproximada de pacientes se encuentran en lista de espera?

 

Según datos suministrados por el INCUCAI en su página oficial, en la Argentina hay 8.008 personas en lista de espera para recibir un órgano y otras 3.067 a la espera de un trasplante de córnea. En lo que va del año 2017 se realizaron únicamente 643 trasplantes de órganos.

Sin duda queda un camino largo por recorrer, a fin que las listas de espera no sean tan abultadas, teniendo en cuenta que el factor tiempo para quien necesita un órgano es de vital importancia.

 

Una pequeña conclusión.

 

Debemos tomar el tema con absoluta seriedad, desmitificando viejos engaños populares que se tejen alrededor de esta práctica y teniendo muy en claro, que donar, representa poder proporcionar una nueva oportunidad a quienes están esperando la llegada del órgano que podría salvarles la vida. Es importante saber que un (1) solo donante puede salvar hasta (10) personas, por tal motivo, en el caso que debamos pasar por la situación tan dolorosa y agobiante, en donde todos nuestros pensamientos solo pueden girar en torno a la perdida inminente de nuestro familiar o allegado, sepamos que también deberemos guardar un minuto para la reflexión, dejando nuestro egoísmo de lado y procurando mantener la serenidad suficiente para donar los órganos de nuestro ser amado, materializando éste acto altruista al que refiere la donación de órganos, el cual, sin más, es sinónimo de DAR VIDA!

 

Dr. Gabriel E. Fernández

 

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